lunes, 4 de septiembre de 2017

De la opresión a la nueva vida

Ella – la opresión – oprime y se levanta altiva
Ha sometido a sus gentes;
Ha puesto en prisión al ser
Al ser que le teme: el ser solidario.

Fue llegando entre gallos y medianoche
Cabalgando entre los fusiles;
De cuyas balas nacieron tiranías
Que impusieron sin contemplación una felonía.

Cuando despuntaba el alba
Nos vimos ya diferentes y casi ciegos;
Jamás nos reconocimos
Ni aún nuestros muertos ni vivos sentimientos.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

La represión produjo temor
Y encontró terreno fértil para su programa
Que se ideo en tierras foráneas
Y liquidó nuestro proyecto de hermandad.
Cuatro hombres nos buscaban
Porque sentían miedo a su barbarie;
Sólo deseaban aniquilar los testigos
Que no han nublado sus ojos inquisidores.

La noche se instala día a día
Con muerte y violencia cargada de odio;
Aun así debemos resistir
Para hacer conciencia de la vida.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.
.
Miles sintieron miedo, pánico y temor
Con júbilo los infames hacían sus cambios;
No consultaron a ninguno de sus hermanos
Sólo obedecieron ciegamente a los foráneos prevaricadores.

La esperanza se volvió frustración
Un día tardó meses,
Se adormeció la conciencia
De ya, una sociedad ausente.

Los meses oscuros dan paso
Con toda su violencia y represión,
A la necesaria conciencia de rebeldía
Para hablar, cantar y crear nueva poesía.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

Creación nueva y clandestina
Sufrida y perseguida por los opresores;
Hablaron lo que muchos callaron
Y le dieron esperanzas de que volviera la alegría.

El sol aún sombrío
Asola la ciudad sin alma;
Llena de temor y dolores
Busca una justicia que esta secuestrada.

Nos dan vuelta la espalda
Nuestros propios compatriotas;
Que cegados por la propaganda
Les hacen fumar el opio de la ideología foránea.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía. 

La democracia perdida
Deja sentir su dolor cada día;
Clama en plazas y calles vecinales
Las vidas que por ella han sido secuestradas y aniquiladas.

Unos pocos están gritando por muchos
Exponiendo sus vidas a pesar de los miedos;
Han vencido ya el olvido
Con sus voces y melodías.

El tirano no durará para siempre
La libertad siempre busca discípulos;
Para hacer conciencia en el mundo
Cuando ella rinda honor a quienes se sacrifican.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

El canto y verso popular
Apoyados por las conciencias liberadas;
Salen a la calle a demostrar
Su fuerza y esperanza para los desarraigados.

Todos hacen memoria
De aquellos mártires grandiosos;
Que un día siendo anónimos
Se hicieron grandes por las balas.

Las balas asesinas intentaron silenciar su ignominia
Dando impunidad a los asesinos;
El pueblo en su canto no calló
Y en sus letras su inmundicia constató.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

El sistema se coludió con las armas del opresor
Para implantar su economía;
Que deseaba la riqueza para unos pocos
Y la pobreza y hambruna de los muchos.

Nada es para siempre
Y el asesino será descubierto;
Los muertos gritan sus nombres
Y las gentes oyen inertes.

Sólo algunos se dispusieron a oír
Y llorar por ellos un día;
No dejando en el olvido
Su heroica resistencia fratricida.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

Aun en la oscuridad más densa
La libertad haya su camino;
Su misterio radica en el arte
Y en las letras de los poetas perseguidos.

Todos somos responsables, todos somos culpables
Los muertos y heridos son de los nuestros;
Y aunque nunca los hemos conocido
Hablaron, gritaron y murieron por todos nosotros.

Algunos plagiaron dolores ajenos
Y pusieron caras pusilánimes;
Miraron con indiferencia e impávidos
Mientras llenaban sus riquezas con sangre ajena.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

Quién pudiera hoy levantar la voz
Para redimir a los mártires;
Para avergonzar a los hipócritas
Que arruinaron a las masas.

Aunque la mano del opresor avanzaba
No podía dormir en paz y tranquilo;
Pues el hombre es más que su destino
Y el pueblo más que el tirano.

Se unieron unos pocos, temieron muchos
Cayeron algunos que nunca fueron encontrados;
Los que quedan no los olvidan
Y hablan al mundo de sus nombres.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

A ellos también los persiguieron
Los tentáculos asesinos;
Logró matar algunos y, a su pesar,
No pudo callar la voz inquisidora.

El día avanza y el pueblo despierta
Sale de su seguridad y protesta;
Le dice a los opresores: acá estamos
Y casi sin pensarlo, se les unen miles.

El tirano gobierna con el temor
Pero cuando el pueblo toma conciencia;
Que la libertad avanza si vence los miedos
El opresor tiembla y la luz de la libertad avanza.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

La noche se va desvaneciendo
Aunque el tirano trate de prolongarla;
El pueblo ha despertando de su letargo
Y su miedo lo transforma en valentía.

Otros desde lejos ayudaron
Solidarizaron en el dolor ajeno;
Apoyaron y contuvieron a un pueblo
Pueblo herido, dolido pero con deseos libertarios.

El día aclara y las caras se miran
Se vuelven a conocer las de los unos y de los otros;
Los amigos y enemigos, todos van apareciendo
Y cada cual debe cargar sus propias culpas.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

La aurora llama a la reflexión
De aquellos días oscuros;
Días de dolor, de angustias
Días que no se deben olvidar.

Caminemos todos junto a los nuevos senderos
Caminos llenos de esperanza;
Caminos con amigos olvidados, gritemos al mundo
Y sus nombres serán un homenaje póstumo.

Se abren los caminos para que pase el pueblo
Aquel que ha resistido, aquel que ha sido humillado;
Se abre una nueva esperanza
Que ahora en calma busca la justicia.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía.

Hoy es tiempo de cambiar las sombras por el sol de un nuevo tiempo
Amor, libertad y poesía clamaron;
La justicia por los muertos y heridos
Los opresores deben pagar su ignominia cruenta.

Valoremos al cantor, al poeta y al rebelde
Que con sus vidas puestas en juego;
Desenmascararon a la tiranía
A costas de sí mismos, a los héroes por su valentía.

Construyamos sin olvidar
El pasado doloroso;
Construyamos un nuevo pueblo
De conciencias más humanas.

Todos somos uno, fraternidad entre los pueblos
A todos nos asecharon las manos negras de la muerte;
A todos nos liberaron los mártires ausentes
A ellos debemos una sociedad diferente.

¡Alegría! ¡Alegría!
La opresión ha pasado y nace un nuevo día
Que el pueblo debe construir
Sin dejar su memoria en letanía 

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