martes, 8 de septiembre de 2015
La rusia
El
sol ilumina la cara de “la Rusia”. Coge sus pilchas y las acomoda al fondo del
palacete. Se levanta y emerge desde el puente que la cobija. Sonríe, un nuevo
día fortalece la esperanza de tener una oportunidad. La sociedad me abandono
dice pero, paradójicamente, su ciudad le ha acogido. La conoce y se siente
protegida. Cada plaza es una oportunidad. Espera el momento que su querida cuidad
le tienda una mano. Cuando el sol se esconde, vuelve a su palacio como le gusta
llamarle y, dejándose acariciar por el sueño, espera un nuevo día, una nueva
esperanza.
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